Domingo 8 Diciembre 2019

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La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias que afecta a los pulmones.

Se transmite de una persona a otra a través de gotas provenientes del aparato respiratorio de pacientes con enfermedad pulmonar, cuando ésta tose, estornuda o habla. Estos gérmenes tuberculosos viajan en el aire que otras personas respiran, por lo que la tuberculosis puede ser altamente contagiosa.

Se estima que cerca de un tercio de la población mundial está infectada con tuberculosis y que una de cada 10 se infectará con la bacteria en algún momento de su vida. La tuberculosis es más frecuente y mortal en los países en vías de desarrollo, y afecta mayormente a adultos jóvenes.

LA TUBERCULOSIS ES UNA ENFERMEDAD AVECES ASINTOMÁTICA Y CONTAGIOSA

La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria mycobacterium tuberculosis, que se extiende a través de los nudos linfáticos y el torrente sanguíneo hacia el resto de los órganos como los huesos, el cerebro, la columna vertebral o los riñones, aunque usualmente afecta los pulmones.

Existen dos tipos de tuberculosis:

  • Cuando la infección tuberculosa es por una bacteria presente en el cuerpo, que no provoca contagio ni produce síntomas en la persona que tiene tuberculosis, por lo que no se siente enferma.
  • Cuando la bacteria está presente y produce síntomas de tuberculosis, lo que además, la vuelve contagiosa.

En muchas ocasiones, las personas con tuberculosis nunca desarrollan síntomas porque la bacteria puede vivir inactiva dentro del cuerpo gracias a que el sistema inmunológico desarrolla una barrera protectora, hasta que el sistema inmunológico se debilita, y es entonces cuando empieza a presentarse la enfermedad.

Las personas más sensibles a desarrollar tuberculosis son las personas de la tercera edad, las personas que están sometidas a quimioterapia por cáncer, los bebés, los que toman inmunosupresores por trasplante de órganos y las que padecen VIH.

Además, quienes están en contacto frecuente con otras personas que padecen la enfermedad, quienes viven en condiciones poco salubres y las personas con desnutrición, son más propensas a adquirir tuberculosis. Sin embargo, la tuberculosis puede alojarse en cualquier persona y empezar a desarrollarse cuando el sistema inmunológico de ésta, se debilite.

Una vez que la tuberculosis empieza a actuar, mata los tejidos de los órganos infectados y puede ser mortal si no el paciente no recibe el tratamiento adecuado. Se estima que sólo el 10 por ciento de las personas con tuberculosis, presentarán la enfermedad y sus síntomas.

Algunos de los síntomas de la tuberculosis, cuando empiezan a presentarse, son tos con flema, dolor de tórax, pérdida de peso, debilidad, fiebre y sudoraciones nocturnas.

Las personas con tuberculosis inactiva no pueden contagiarla a otros, pero se recomienda tratarla de cualquier manera, antes de que represente una amenaza para el paciente y otros. La tuberculosis puede ser tratada con antibióticos.

Causas de la tuberculosis

La responsable de provocar la enfermedad de la tuberculosis es la bacteria mycobacterium tuberculosis. La bacteria se encuentra en el aire una vez que es expulsada a través de la tos, las flemas, los estornudos y la saliva de la persona contagiada con tuberculosis y que presenta síntomas. Las personas sanas se contagian de tuberculosis al inhalar estas bacterias o gérmenes.

Esa es la razón por la cual la tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa, y hasta un tercio de la población la adquiere.

En la mayoría de los casos, hasta el 90 por ciento de éstos, los pacientes pueden contagiarse con la bacteria, pero no presentan síntomas ni las complicaciones características, ya que el sistema inmunológico forma una barrera de protección alrededor de la bacteria, conocido como granuloma. Es decir, la bacteria de la tuberculosis permanece inactiva dentro del cuerpo. En estos casos, la persona con tuberculosis se recupera sola sin presentar la enfermedad.

Sin embargo, en el resto de las personas contagiadas con la bacteria de la tuberculosis, la enfermedad sí se desarrolla (muchas veces es por una infección anterior que no presentó síntomas). Los síntomas de la tuberculosis pueden tardar desde semanas hasta años en presentarse, y van desde tos con flema y sangre, hasta el daño y muerte de los tejidos de los órganos, usualmente, los pulmones.

Algunos factores de riesgo para el contagio de la tuberculosis son:

  • Vivir en condiciones insalubres
  • Padecer desnutrición
  • Vivir en hacinamiento
  • Estar en contacto frecuente con otras personas infectadas por tuberculosis

Algunos de los grupos más sensibles al contagio de tuberculosis y al desarrollo de los síntomas son:

  • Las personas sometidas a quimioterapia para tratar algún cáncer
  • Quienes toman inmunosupresores por haber tenido un trasplante de algún órgano
  • Las personas infectadas con VIH
  • Los adultos mayores
  • Los bebés

Es muy poco probable que una persona se contagie de tuberculosis al tener un solo contacto rápido o casual con una persona que padezca la enfermedad. Sin embargo el riesgo aumenta con la cantidad de exposiciones a la bacteria al estar constantemente cerca de personas con la enfermedad, por cuestiones de trabajo o por ser un familiar.

También existe la tuberculosis multirresistente a fármacos antimicrobianos, con el que usualmente se trata la enfermedad. En estos casos, la bacteria causante de la tuberculosis se torna resistente a los antibióticos con que se trata la enfermedad. Este tipo de tuberculosis se da en el paciente, como una consecuencia de haber tratado mal o no por el tiempo adecuado, una tuberculosis. Este tipo de tuberculosis también se contagia a otras personas a través de la saliva, el estornudo y la tos, con estas características.

tuberculosis

Síntomas de la tuberculosis

Una persona que haya sido contagiada con la bacteria de la tuberculosis, puede no presentar ningún síntoma nunca. Esto se debe a que en ocasiones, el sistema inmunológico crea una barrera contra la bacteria causante de la tuberculosis conocido como granuloma. Por eso, es posible que en aquellos casos en los que la enfermedad sí se presenta, la bacteria de la tuberculosis permanezca inactiva durante mucho tiempo dentro del organismo, durante semanas, e incluso hasta por años.

Es sólo cuando el sistema inmunológico se debilita, que se pueden empezar a presentar los síntomas de la tuberculosis.

Los síntomas más comunes de la tuberculosis son:

  • Tos débil persistente (es el principal síntoma de la tuberculosis)
  • Tos severa que puede durar hasta tres semanas
  • Tos con flema
  • Expectoraciones con sangre
  • Fatiga (usualmente el síntoma más notorio de la tuberculosis)
  • Debilidad general
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Pérdida de apetito
  • Fiebre de hasta 38 grados
  • Escalofríos
  • Sudoraciones nocturnas

Además, conforme avanza, la tuberculosis, el paciente infectado puede también presentar algunos otros síntomas. Estos síntomas pueden ser:

  • Dolor torácico
  • Dificultad para respirar
  • Sibilancias, sonidos que se producen cuando la persona inhala y exhala al intentar respirar.

En casos más severos de tuberculosis, la persona puede tener otros síntomas que requieren atención inmediata como:

  • Dolor abdominal
  • Visión borrosa
  • Dificultad para distinguir los colores
  • Vómitos
  • Náuseas
  • Ictericia (tono amarillento en la piel y los ojos)
  • Fiebres altas
  • Orinas oscuras o de tonalidad café
  • Pérdida de apetito
  • Cansancio extremo

Algunos de estos síntomas pueden presentarse tan sólo unas semanas después de que la persona fue contagiada con tuberculosis y otros pueden tardarse años en desaparecer.

Es posible que una persona nunca desarrolle la enfermedad y que por ende, nunca presente los síntomas de la tuberculosis, sin embargo, se recomienda que reciba tratamiento para evitar desarrollar las complicaciones de la tuberculosis y el contagio a otras personas con la enfermedad.

Una vez que la persona presenta los síntomas de la tuberculosis, debe recibir tratamiento con antibióticos durante al menos seis meses, ya que de no hacerlo, los tejidos de los órganos se pueden dañar y la enfermedad resulta mortal.

El tratamiento para la tuberculosis con una combinación de antibióticos es bastante eficaz y la persona se cura. Es posible, sin embargo, que una persona con tuberculosis y que haya recibido el tratamiento adecuado de manera completa, vuelva a desarrollar tuberculosis y presentar nuevamente síntomas. Esta situación se debe a que la bacteria es resistente al tratamiento administrado y el médico deberá buscar otra manera de tratar su enfermedad.

Diagnóstico de la tuberculosis

Una persona puede contagiarse con tuberculosis pero no presentar los síntomas de la enfermedad, ya que el cuerpo se defiende a través del sistema inmunológico, creando un granuloma, es decir, una barrera protectora contra la bacteria. Sólo el 10 por ciento de los casos de contagio de tuberculosis desembocan en enfermedad y hacen que los pacientes presenten los síntomas de ésta. Estos síntomas de la tuberculosis pueden tardar en presentarse, un periodo corto o largo.

Cuando los síntomas empiezan a hacerse presentes, significa que las bacterias de la tuberculosis están desencadenando la respuesta inmune del organismo. El médico debe valorar al paciente con tuberculosis.

El médico querrá conocer su historial, su forma de vida relacionada a la higiene, el hacinamiento y la nutrición. Querrá saber si ha estado expuesto a personas contagiadas de tuberculosis, ya sean colegas de trabajo o familiares, particularmente si vive con ellos. También deberá considerar algunos síntomas que da la tuberculosis, como:

  • Tos
  • Flema
  • Expectoraciones con sangre
  • Fatiga
  • Debilidad
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Pérdida de apetito
  • Fiebre de hasta 38 grados
  • Escalofríos
  • Sudoraciones nocturnas

Es en esta etapa, cuando la prueba de tuberculina, la prueba cutánea positiva que indica exposición a la tuberculosis y la presencia de la bacteria en el organismo de manera activa, resulta positiva. A esta prueba también se le conoce como prueba de Mantoux.

Esta prueba se realiza de manera intradérmica en la parte anterior del brazo con un derivado del bacilo y si existe exposición y contagio de la tuberculosis, a las 72 horas se mostrará en el área donde fue aplicada.

En el caso de las embarazadas, esta prueba se realiza de manera sistemática y si resultara positiva a tuberculosis, se requiere realizar una radiografía del tórax.

Una de las pruebas más utilizadas es la baciloscopia seriada, que consiste en recabar 3 muestras de la flema que arroja el paciente cuando tose y se le procesa para observar al bacilo causante de la tuberculosis.

En ocasiones se realizan pruebas de líquido cefalorraquídeo, de los conductos respiratorios y del estómago de los niños cuyas madres resultaron positivas a la prueba de tuberculosis. Estos líquidos son examinados. También se usan radiografías de tórax, biopsias de hígado, de ganglios linfáticos, de los pulmones, o de la pleura (la membrana que rodea estos órganos), como medida confirmatoria de la tuberculosis.

Es necesario que todas las personas con tuberculosis reciban antibióticos como tratamiento para la enfermedad, ya que ésta, si no se atiende, puede llevar a la muerte.

Las mujeres embarazadas deben iniciar el tratamiento para la tuberculosis hasta el tercer trimestre del embarazo, ya que el riesgo de lesión hepática es mayor durante esta etapa, pero será el médico quien determine qué se debe hacer en cada caso.

Es muy probable que el paciente diagnosticado con tuberculosis sea aislado temporalmente durante algunas semanas del resto de la gente, para evitar que más personas resulten contagiadas con tuberculosis.

En ciertos casos es posible que se deba un cultivo de la flema del paciente, con la finalidad de evaluar la resistencia del mycobacterium, responsable de la mayoría de los casos de tuberculosis, a los antibióticos.

Tratamiento de la tuberculosis

Aunque es posible que la persona contagiada con la bacteria de la tuberculosis no desarrolle la enfermedad y no presente síntomas, lo mejor es que reciba tratamiento para evitar el riesgo de que ésta se desarrolle, y a la vez, el riesgo de contagia a otras personas, ya que la bacteria de la tuberculosis puede permanecer alojada en los pulmones.

La infección por tuberculosis puede ser tratada por un periodo de entre seis y nueves meses, con antibióticos. Usualmente, durante las primeras semanas, es necesario hospitalizar al paciente para asegurarse de que la enfermedad no llegue a contagiar a otras personas.

Algunos de los tratamientos antibióticos tradicionalmente usados para la tuberculosis cuando está activa, son:

  • La isoniazida (INH)
  • La Rifampina
  • El Etambutol
  • La Pirazinamida

Algunos otros medicamentos usados para tratar la tuberculosis son:

  • Etionamida
  • Estreptomicina
  • Moxifloxacina
  • Amikacina
  • Ácido paraaminosalicílico

En ocasiones, el doctor puede recomendar al paciente con tuberculosis tomar varios antibióticos combinados al mismo tiempo, usualmente cuatro a la vez, de tal manera que la tuberculosis no puede volverse resistente al tratamiento.

Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios como erupciones cutáneas, enfermedad de hígado o malestar estomacal, entre otras cosas.

Además, el paciente no podrá ingerir alcohol, ni tomar analgésicos como el acetaminofeno porque podría provocarle daño hepático. El paciente con tuberculosis deberá señalarle al médico si está bajo algún otro tratamiento médico, ya que éste se podría interponer con los antibióticos para tratar la tuberculosis.

Por ello es necesario que sea sólo el médico quien recomiende su uso, una vez que ha examinado al paciente con tuberculosis.

Es necesario que la persona tome todas las dosis de sus medicamentos diariamente durante todo el tratamiento, ya que de no hacerlo, puede regresar la tuberculosis. Además, la bacteria de la tuberculosis se puede tornar resistente a los antibióticos y se convierte en otro peligro, ya que es más difícil de tratar.

En caso de quela persona olvide tomar una de las dosis diarias de antibióticos para la tuberculosis, deberá acudir con el médico para que éste le indique qué debe hacer.

Si por alguna causa el paciente no puede tomar sus medicinas diariamente, el doctor le recomendará una terapia médicamente observada en la que el especialista le administrará los fármacos para la tuberculosis entre dos y tres veces por semana, según cada paciente.

El tratamiento antibiótico contra la tuberculosis es altamente efectivo, pero hay un mínimo porcentaje de posibilidad de que la persona puede volver a desarrollar tuberculosis activa una vez concluido éste.

Probablemente, durante los meses que esté tomando los antibióticos, el médico pedirá examinar las flemas del paciente con tuberculosis, y le realizará exámenes de sangre para ver el avance del tratamiento.

Prevención de la tuberculosis

A pesar de que la tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa y que afecta a una tercera parte de la población a nivel mundial, la enfermedad, sus síntomas y su propagación son fácilmente evitables y prevenibles si se llevan a cabo una serie de acciones y si se toman las medidas higiénicas necesarias.

Las personas contagiadas con tuberculosis y que presentan los síntomas, deben atenderse inmediatamente y aislarse por un corto periodo de tiempo para no contagiar a otras personas. Cuando es necesario convivir con una persona infectada con tuberculosis, ayuda en gran medida para evitar la propagación de los gérmenes, desinfectar las superficies donde la persona con tuberculosis tose o estornuda, y lavarse las manos constantemente también puede ser de gran valor.

Por otra parte, el vivir un estilo de vida saludable garantiza que cualquier persona sea menos susceptible a cualquier enfermedad, incluyendo la tuberculosis. Algunas de las cosas que ayudan a una persona a mantenerse sana son llevar una alimentación balanceada que fortalezca el sistema inmunológico, realizar ejercicio diariamente y dormir el número necesario de horas cada noche.

Una de las mejores formas de evitar presentar los síntomas y fomentar la propagación de la enfermedad, es realizarse una prueba para descartar el contagio de la tuberculosis. Esto es sobre todo necesario, para las personas que han estado en contacto frecuente con personas enfermas de tuberculosis, ya sea porque son familiares, o por trabajar en el mismo lugar. A pesar de que la prueba salga negativa, es posible que el especialista recomiende que la persona se realice tiempo después otra prueba para descartar con menor rango de error la presencia de la tuberculosis.

También debe realizarse pruebas de contagio de tuberculosis los miembros de la población que son más vulnerables a la tuberculosis por tener sistemas inmunológicos deficientes, como el caso de las personas que padecen VIH, quienes toman inmunosupresores por haber recibido algún trasplante de órgano, o quienes están sometidos a quimioterapia por padecer algún cáncer.

La prueba que generalmente se usa para detectar la presencia de tuberculosis es la prueba cutánea positiva, que indica exposición a la tuberculosis y la presencia de la bacteria en el organismo de manera activa.

En algunos casos, el médico puede recomendar que, de haber salido positiva la prueba, el paciente reciba tratamiento para la tuberculosis a pesar de que ésta se encuentre inactiva dentro del organismo y no presente síntomas.

Cuando la tuberculosis no es tratada adecuadamente, la enfermedad puede dañar los tejidos de los órganos, particularmente del pulmón, y matarlos, lo que puede provocar un serio daño pulmonar. Por eso se recomienda atender la tuberculosis lo más pronto posible y usar el tratamiento indicado por el médico durante el tiempo que sea necesario.

Ayuda

La tuberculosis es una enfermedad altamente contagiosa, que se propaga a través de la saliva en el aire, cuando una persona enferma de tuberculosis tose, estornuda o habla.

La bacteria de la tuberculosis puede entonces viajar a través del torrente sanguíneo y alojarse en los riñones, el cerebro, los huesos y otros órganos, aunque usualmente se aloja en los pulmones.

Y si bien es cierto que la bacteria puede ser detenida por el sistema inmunológico de la persona y no presentar síntomas relacionados a la tuberculosis, algunas personas sí presentarán la tuberculosis como enfermedad, y los síntomas pueden tardar en mostrarse por un periodo que va desde semanas hasta años.

El paciente con tuberculosis, aunque esté inactiva, debe considerar que lo mejor es recibir tratamiento porque así evitará el riesgo de desarrollar la enfermedad, y por ende, el riesgo de contagiar la bacteria causante de la tuberculosis a otras personas.

Si bien los medicamentos antibióticos que se prescriben para tratar la tuberculosis pueden tener efectos secundarios, lo mejor es recibir el tratamiento.

La persona infectada con la tuberculosis debe acudir inmediatamente al médico o al hospital si se presentan alguno o todos de los siguientes síntomas:

  • Dolor abdominal
  • Visión borrosa
  • Dificultad para distinguir los colores
  • Vómitos
  • Náuseas
  • Pérdida de apetito
  • Ictericia (tono amarillento en la piel y los ojos)
  • Fiebres altas
  • Orinas oscuras o de tonalidad café
  • Pérdida de apetito
  • Cansancio extremo
  • Fatiga
  • Erupciones cutáneas
  • Comezón
  • Hormigueo, adormecimiento o ardor en las manos y los pies

Los pacientes deben considerar que cuando la tuberculosis no es trata de manera oportuna e inmediata, y durante todo el tiempo necesario, la enfermedad puede provocar un daño permanente a los pulmones.

Por eso es recomendable acudir a revisión tan pronto se presentan los síntomas de la tuberculosis y recibir tratamiento.

La persona con tuberculosis y que está tomando un tratamiento antibiótico para la tuberculosis puede presentar ciertos efectos secundarios por la ingesta de los fármacos, incluyendo algunos que pueden afectar la visión, por lo que se recomienda estar en constante chequeo médico para evitar daños colaterales.

El paciente también debe estar en contacto con el médico para informarle en caso de que, tras haber concluido un tratamiento en la forma y tiempo adecuados, la tuberculosis regrese. También es necesario notificarle al especialista si al estar bajo el tratamiento, sus síntomas cambian o si empieza a presentar otros síntomas diferentes a los anteriores.

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