Domingo 8 Diciembre 2019

SAUTEX.com. Salud. Consejos para ella. . 

Estrés

El estrés excesivo es un padecimiento común que puede afectar a personas de cualquier edad.

Puede ser provocado por problemas de trabajo, por cuestiones emocionales o personales, o por situaciones del medio ambiente.

Algunas personas denominan al estrés como nerviosismo, recelo, o tensión emocional o tensión física. Cuando el estrés se vuelve un problema, puede afectar el desempeño laboral o escolar de una persona,  sus relaciones afectivas y sobre todo, su calidad de vida y su salud.

Estrés, ¿de qué se trata?

El estrés es la respuesta emocional y física normal ante las situaciones amenazantes. Gracias al estrés, la persona puede reaccionar ante situaciones amenazantes o que requieren un gran esfuerzo. El estrés  hace que se liberen hormonas con las que el corazón late más rápido, se siente una mayor energía y se acelera la respiración.

Por ello, es normal sentir estrés antes de hacer algo que ayude a lograr una meta, o  ante una situación nueva o de peligro. Sin embargo, lo normal es que el estrés pase una vez que la situación que lo provoca ya no se está viviendo. Cuando la persona no vuelve a su estado normal, y el estrés permanece, puede hacer que la persona sienta ansiedad, angustia, desasosiego, miedo, frustración o enojo.

El estrés acumulado se vuelve un problema, incomoda a la persona, le dificulta realizar otras cosas y representa además un gran riesgo de desarrollar algunas enfermedades serias como las de tipo cardiaco y la depresión. Además, el estrés intenso puede debilitar el sistema inmunológico, y también puede hacer que la persona desarrolle un trastorno de ansiedad.

Existen varios tipos de estrés:

Estrés agudo: Es el estrés más común y se siente por exigencias y presiones del pasado reciente y por las presiones del futuro cercano. Cuando es muy fuerte, puede resultar agotador y dar dolores de cabeza, malestares estomacales y desasosiego psicológico.

Estrés agudo episódico: cuando el estrés agudo se repite continuamente en cada actividad de la persona. Es común en personas que son llamadas “preocuponas” o nerviosas. Estas personas pueden tener por esta razón, mal carácter y parecer inseguras e impacientes. Algunos síntomas son las migrañas y la hipertensión.

 

Estrés crónico: aquel estrés que tiene mucho tiempo y no desaparece, sino que va en aumento. Es agotador porque se siente todos los días, todo el tiempo. Las personas no creen que exista una salida y ven el mundo y la realidad como algo deprimente, y sus creencias y acciones van ligadas a esta visión. Este tipo de estrés es tan constante que la persona olvida cómo es sentirse tranquilo, y empieza a creer que sentirse así es normal. Puede causar desde dolores de cabeza muy fuertes, y hasta enfermedades crónicas serias.

Trastorno de estrés postraumático: cuando el estrés se presenta luego de haber vivido un trauma fuerte como un accidente, una muerte o una agresión, entre otras cosas. También puede ocasionar padecimientos físicos, y puede quitar el sueño y hacer que la persona sienta miedo constante.

Existen diversas formas efectivas para tratar el estrés, entre las que se cuentan la terapia y los medicamentos, pero esto dependerá del tipo de estrés que la persona tenga.

Causas del estrés

Hasta las cosas pequeñas pueden provocar estrés. Cuando el estrés es una respuesta normal, se presenta ante cosas como: una competencia deportiva o de habilidades, ante una entrevista de trabajo. También es normal que el estrés se presente al estar frente a un animal que puede hacer daño, como un oso, un león o una víbora.

El estrés puede ser causado por una experiencia dolorosa, ante una amenaza y por un fuerte trauma. Pero también las cosas que la persona enfrenta día a día, que forman parte de su vida, e incluso algunas situaciones que parece que no causarían estrés, pueden provocar estrés, y mucho.

El estrés frecuentemente es causado por:

  • Problemas emocionales: como un divorcio, la pérdida de la pareja, o una infidelidad.
  • Problemas económicos: las deudas, hipotecas, gastos educativos de los hijos y la manutención del hogar pueden disparar el estrés, lo mismo que un fracaso financiero.
  • Problemas laborales: el estrés se presenta ante el riesgo de la pérdida de trabajo, de diferencias con el jefe o ante la dificultad para cubrir ciertas metas en la oficina, por ejemplo.
  • Problemas de salud: algunas enfermedades crónicas pueden provocar en el paciente también un fuerte estrés. Este puede ser el caso del cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
  • Eventos traumáticos: un fuerte accidente, las agresiones físicas o sexuales, y los desastres naturales pueden hacer que la persona sienta estrés constante, miedo, preocupación por todo, palpitaciones y respiración acelerada entre otras cosas.
  • Cambios repentinos en la vida: como irse a vivir a otra ciudad o país, o la muerte inesperada de un ser querido.
  • Problemas en la familia: como tener algún miembro de la familia con una enfermedad muy difícil, un hijo rebelde y problemático, o una persona mayor que requiere ciertos cuidados específicos.
  • El medio ambiente: cuando se vive en medio de una guerra, cuando hay mucha violencia alrededor o pobreza extrema.

Las causas más comunes del estrés que desemboca en ansiedad son:

  • Uso de drogas, como la cocaína
  • El alcohol
  • La nicotina
  • La cafeína

Medicamentos: algunos fármacos pueden desarrollar en la persona los síntomas de estrés crónico y la ansiedad. Algunas de estas sustancias pueden ser: los broncodilatadores para el asma, las anfetaminas, algunos antigripales, medicinas para tratar la hiperactividad, medicamentos para el déficit de atención, fármacos descongestionantes, medicinas para la tiroides, los antidepresivos tricíclicos y algunas pastillas para bajar de peso.

La falta de vitamina B12: una dieta baja en vitamina B12 puede disparar estrés.

Existen trastornos psiquiátricos que se caracterizan por el estado de estrés y ansiedad, aunque no haya una razón real que les provoque ataques. Las enfermedades psiquiátricas son los trastornos de ansiedad y existen varios tipos.

Por otra parte, existen tipos de personalidad que son más propensas a padecer estrés.

Aunque es muy poco frecuente, el estrés también puede ser provocado por un feocromocitoma, un tumor de la glándula suprarrenal que provoca una sobreproducción de las hormonas que generan la ansiedad.

Síntomas del estrés

Como el estrés es la respuesta física antes las situaciones difíciles, nuevas o amenazantes, puede provocar una serie de reacciones en el organismo. El estrés hace que se liberen hormonas, y la adrenalina hace que se acelere la frecuencia cardiaca y la respiración. Pero el estrés, también pueden desembocar en otras problemáticas.

Cuando esta respuesta del estrés es permanente o cuando es muy fuerte, puede afectar mucho a la persona, tanto en su salud física como en su salud mental. El estrés puede cambiar también la conducta de la persona que lo siente, afectar su estilo de vida y su calidad de vida.

Una persona bajo constante estrés, también puede empezar a desarrollar comportamientos que a su vez, dañan la salud. Algunas conductas repetitivas de personas bajo estrés, que dañan la salud pueden ser fumar, tomar alcohol en exceso, usar drogas y hasta comer de más.

Algunos de los síntomas comunes del estrés son:

  • Dolores de cabeza
  • Malestares estomacales
  • Tensión muscular
  • Boca seca
  • Sudoración
  • Temblores
  • Cuando el estrés es más frecuente y fuerte, los síntomas pueden incluir:
  • Respiración agitada
  • Malhumor o irritabilidad
  • Mareos
  • Diarreas
  • Falta de concentración
  • Pérdida del sueño
  • Fatiga
  • Problemas sexuales

De acuerdo al tipo de estrés que vive la persona, los síntomas son:

Estrés agudo: puede causar miedo, enojo, depresión, dolor de cabeza, tensión muscular en espalda y mandíbula, gastritis, estreñimiento, diarrea, vómito, mareos, dolor de pecho, palpitaciones y frío en extremidades, entre otras cosas.

Estrés agudo episódico: provoca persistentes dolores de cabeza y migrañas, dolores de pecho e hipertensión.

Estrés crónico: suele hacer que la persona tenga migrañas frecuentes, dolores musculares, falta de concentración, fatiga crónica, pérdida del sueño, del interés y de la libido sexual.

Síndrome estrés postraumático: tensión muscular, ansiedad, enojo, pesadillas, miedo constante, mente dispersa, depresión.

Los síntomas, si son muy fuertes y afectan la vida de la persona, indican que ésta debe buscar ayuda para aliviar estas molestias, pero sobre todo para que la persona aprenda a manejar correctamente su estrés, y así evite también desarrollar problemas importantes de salud y psicológicos.

Si no está seguro de si tiene un problema con el estrés, puede tratar de responder preguntas como:

  • ¿Se siente angustiado todo el tiempo?
  • ¿Siente fatiga todo el tiempo?
  • ¿No se siente animado?
  • ¿Se preocupa mucho aún por problemas pequeños?
  • ¿Siente dudas constantes?
  • ¿Le duele siempre la cabeza? ¿El dolor es intenso?
  • ¿Se enoja fácilmente aún ante las frustraciones pequeñas?
  • ¿Siente dolores de espalda, hombros y mandíbula sin que haya algo que lo cause (como una caída, golpe o ejercicio)?
  • ¿Batalla para conciliar el sueño?
  • ¿Come ante las preocupaciones?

Diagnóstico del estrés

El estrés puede afectar seriamente la salud de la persona que lo padece, así como su calidad de vida. Una persona que esté viviendo un fuerte estrés presentará dolores de cabeza constantes, dolores musculares de espalda, hombros y cuello, ritmo cardiaco rápido, respiración rápida, así como problemas estomacales tales como diarrea y náuseas, y sudoración.

Además, puede debilitar su sistema inmunológico y propiciar enfermedades cardiacas, entre otras, sin contar los cambios emocionales y de conducta que puede provocar en la persona con estrés constante. Por eso, es necesario acudir a una revisión médica para tratar correctamente el estrés.

Es conveniente buscar ayuda profesional sobre su estrés si:

  • Se siente ansioso constantemente y no sabe por qué
  • Si el estrés no le permite trabajar
  • Si el estrés le quita el sueño o afecta sus hábitos de sueño
  • Si no puede concentrarse
  • Se siente temeroso aunque no sabe por qué
  • Si siente pánico súbito
  • Si empieza a repetir algunas acciones
  • Si la ansiedad fue provocada por un suceso traumático
  • A pesar de probar técnicas de relajación y otras cosas, los síntomas del estrés no desaparecen

En la consulta, el doctor realizará un examen físico para conocer la presión sanguínea, el pulso del paciente y su frecuencia respiratoria. Probablemente, el médico también recomiende una serie de exámenes como un conteo sanguíneo completo, un electrocardiograma y pruebas de la función tiroidea para conocer mejor su estado de salud y saber si hay alguna razón orgánica para el estrés, o cómo éste le está afectando.

El médico querrá saber si el estrés y la sensación de ansiedad son causado por algún estímulo externo.

Para entender qué provoca el estrés, el doctor preguntará al paciente:

  • Si toma alcohol
  • Si fuma
  • Si consume alguna droga ilegal
  • Si consume mucha cafeína
  • Si está tomando alguna medicina
  • Qué enfermedades padece
  • Si vivió un suceso traumático
  • Si tiene presiones laborales
  • Si hay problemas familiares
  • Si atraviesa problemas económicos

Al especialista le interesará saber cuándo empezó a sentir el estrés, qué tan fuerte es, cuándo se incrementa y con qué, cómo logra disminuir la ansiedad, qué complicaciones físicas tiene al sentir estrés, y qué logra disminuir la sensación del estrés.

Hay que llamar a un médico de emergencias si:

  • Siente un dolor opresivo en el pecho y dificultad para respirar
  • Tiene muy alta la frecuencia cardiaca
  • Si siente mareos severos
  • Si tiene pensamientos suicidas

Es posible que el médico prescriba medicamentos para tratar el estrés y mejorar los síntomas. Además de los tratamientos farmacológicos, es probable que el paciente requiera una terapia psicológica para aprender a manejar el estrés y resolver las situaciones que causan este estrés.

Prevención del estrés

Es normal sentir estrés en diversas situaciones y momentos de la vida. Sin embargo, éste debe desaparecer después de un rato, cuando la causa que lo estimuló ya no está presente.

Cuando esto no sucede, se puede empezar a desarrollar problemas de estrés que desemboque en estrés crónico, y éste puede afectar seriamente la salud, sin olvidar que también la calidad de vida y las relaciones afectivas y sociales, se ven trastocadas por el estrés.

Por eso, lo mejor siempre será prevenir que el estrés afecte la vida, las actividades y la salud de la persona.

Para evitar el estrés, lo primero que se debe hacer es:

  • Identificar si existe algo que ocupe sus pensamientos más de lo normal.
  • Ver si hay algo que le cause más preocupación de lo normal.
  • Encontrar la causa del estrés. Puede tratarse de problemas familiares, económicos, laborales, una experiencia dolorosa.
  • Notar qué cambios produce en el estado de ánimo del paciente y su salud.
  • En estos casos, puede ayudar a evitar el estrés si la persona:
  • Piensa en positivo y ve el lado amable de las cosas.
  • Bloquear los pensamientos negativos, de preocupación o que causan estrés tan pronto empiezan a aparecer.
  • Lee libros de autoayuda.
  • Toma pequeños descansos entre las jornadas de trabajo o las actividades que provocan estrés, para relajarse.
  • Practica técnicas de relajación, como las respiraciones profundas, la medicación y el yoga.
  • Realiza actividades que le diviertan, le distraigan y le pongan de buen humor.

También es conveniente cambiar ciertas conductas o hábitos, si éstos propician un alto nivel de estrés. Algunas de las cosas que se pueden hacer para prevenir que el estrés se apodere de la persona son:

Tener una agenda de actividades para tener presente todos los pendientes, así como tener un orden jerarquizado para la realización de los pendientes.

Reaprender a lidiar con los problemas. Si el enfoque que se tiene en la actualidad no sirve, y por el contrario, afecta y aumenta el estrés, hay que encontrar otra forma de afrontarlos.

Aprender a expresar las propias necesidades en casa, la oficina y con las amistades es de gran ayuda, para que la persona sienta menos estrés. También hay que aprender a decir “no” cuando no se puede hacer algo o no se quiere hacer algo, ya que comprometerse en cosas así también genera estrés.

Cuando la persona vea que el estrés es más fuerte de lo que puede manejar, debe buscar ayuda antes de que el problema se haga más grande.

También hay que recordar que siempre será de utilidad en la prevención del estrés:

  • Evitar el alcohol
  • No fumar
  • No consumir mucha cafeína
  • Realizar ejercicio con regularidad
  • Dormir bien, en horarios regulares
  • Tener una dieta sana y balanceada de porciones pequeñas que incluya frutas y verduras
  • No acudir a drogas ilegales.

Tratamiento del estrés

Cuando el estrés se vuelve un problema, y cuando la persona, lejos de beneficiarse del estrés para lograr sus metas y para salir adelante en situaciones de peligro, se ve afectada por un fuerte estrés, hay que pedir ayuda.

El estrés a largo plazo puede ser sumamente dañino, sobre todo para la salud. Este estrés puede provocar constantes y fuertes dolores de cabeza, dolores musculares de hombros, espalda y cuello, malestares estomacales y hasta sudoración, entre otras cosas.

También puede propiciar enfermedades cardiacas, cáncer y debilitar el sistema inmunológico de la persona con estrés. Además puede causar problemas psicológicos e interferir en todas las actividades del paciente.

En el tratamiento del estrés, se puede recomendar una serie de acciones para que el paciente aprenda a manejar mejor su estrés:

  • Tratar de pensar en positivo
  • Eliminar los pensamientos negativos tan pronto aparezcan
  • Tener una mejor actitud ante los problemas y verlos como cosas solucionables.
  • Descansar lo más posible y en los mismos horarios
  • Realizar actividades que diviertan a la persona, practicar un hobbie, leer o escuchar música.
  • Hacer al menos 20 minutos de ejercicio tres días a la semana, que puede ser andar en bicicleta, caminar rápido, nadar o cualquier otra cosa que disfrute la persona.
  • Cambiar la dieta e incluir alimentos más saludables, naturales y ricos en vitaminas y nutrientes. Ayuda especialmente comer frutas y verduras, hacer las comidas en los mismos horarios e incluir porciones adecuadas.
  • Buscar interacción social con amigos, particularmente si son personas positivas.
  • Involucrarse en actividades que animen, distraigan y diviertan a la persona con estrés.
  • Practicar técnicas de relajación como realizar respiraciones profundas, la meditación y el yoga.
  • Al acostarse, tratar de dormir y no pensar en las cosas que causan estrés.

Es necesario que la persona evite fumar, consumir alcohol y drogas ilegales, ya que lejos de ayudar, incrementan los síntomas del estrés y lo empeoran.

Es posible que el paciente requiera apoyo psicológico para aprender a controlar su estrés y a lidiar con los problemas que lo causan.

Cuando el estrés es muy intenso, cuando se ha experimentado por una temporada muy larga, o cuando es parte del síndrome de estrés postraumático, es posible que el médico prescriba algunos medicamentos.

Algunos medicamentos que el médico puede recomendar son ansiolíticos como la benzodiacepina (alprazolam, clonazepam, diazepam), y antidepresivos inhibidores de la recaptura de la serotonina (citolapram, fluoxetina, paroxetina y sertralina).

Los antidepresivos aunque son la pieza fundamental en el tratamiento de la depresión pueden emplearse en los trastornos de estrés, debido a los efectos que tienen en personas, aunque éstas no estén deprimidas.

Estos medicamentos tienen efectos secundarios, además de que pueden interferir con otras enfermedades o condiciones médicas. También con otras sustancias que el paciente esté tomando, ya sean fármacos legales, drogas o alcohol. Es necesario que sólo se tomen si el médico lo indica, después de hacer una revisión completa del paciente con estrés.

Ayuda en el estrés

El estrés, a pesar de ser normal y común, puede provocar problemas serios de salud en las personas que lo viven muy intensamente, y sobre todo, cuando éste se torna crónico, es decir, cuando el estrés se experimenta por un periodo largo.

Todos experimentan preocupaciones de trabajo, familiares, económicas, sociales o de salud, pero no es normal que el estrés se apodere de la vida de las personas y que no le permita seguir normalmente con sus actividades. Tampoco es normal que el estrés afecte la calidad de vida y las relaciones interpersonales de la persona que lo experimenta.

La buena noticia es que existen diversas formas de disminuir los niveles de estrés y la forma en la que se afrontan los problemas. Existen especialistas que pueden ayudar a aliviar el estrés y sus incómodos síntomas, así como los riesgos fatales que acarrea a largo plazo.

Es necesario que la persona busque ayuda para disminuir y controlar el estrés:

  • Si no le sirven las técnicas de relajación y otros métodos a los que acude para aliviar el estrés.
  • Si la persona ya no puede concentrarse para trabajar o estudiar.
  • Si siente preocupación constante, todo el tiempo.
  • Si el estrés le quita el sueño.
  • Si la persona siente mucho miedo.
  • Si experimenta ataques súbitos de pánico.
  • Si se siente atrapado o tiene una visión catastrófica de la realidad.
  • Si tiene presentimientos negativos sobre el futuro, aún de cosas pequeñas.
  • Si el estado de ánimo cambia y la persona se siente enojada, irritada, frustrada o triste todo el tiempo.
  • Si el estrés fue causado por un suceso muy traumático o doloroso.
  • Si la persona siente tensión constante en los músculos de la espalda, hombros y cuello.
  • Cuando experimenta fuertes dolores de cabeza constante.
  • Cuando el estrés le provoca malestares estomacales.
  • Cuando el estrés afecta su ritmo cardiaco y presión arterial.

La persona recibirá ayuda para manejar correctamente sus niveles de estrés, y en los casos en que sea necesario, también puede necesitar un tratamiento farmacológico.

Será necesario acudir a recibir atención de urgencia si el estrés hace que la persona:

  • Tenga muy alta la frecuencia cardiaca.
  • Que batalle para respirar.
  • Sienta un fuerte dolor opresivo en el pecho
  • Sienta fuertes mareos o desmayos.
  • Que tenga pensamientos suicidas.

Vídeo destacado

Lo más leído Deportes

Ofertas especiales de Sautex

Booking.com >

Descuentos en hoteles de invierno

Booking.com
Booking.com